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Aquí
se exponen los resultados más relevantes de la Encuesta
Nacional sobre actividades de niños y adolescentes
en Chile, aplicada entre febrero y abril del 2003 por el Instituto
Nacional de Estadísticas. La información se
concentra en los siguientes temas:
Trabajo Infantil
y adolescente en Chile - Ocupados
Entenderemos como ocupados a cualquier trabajo o actividad
llevado a cabo por una persona, por el pago en dinero o en
especie o por la ganancia familiar como trabajador no remunerado.
Durante un periodo especifico de tiempo que corresponde a
una hora o más en cualquier día de la semana
de referencia.
En el país existen 196.104 niños y adolescentes
(entre 5 y 17 años) ocupados, independiente de su inserción
escolar. De estos, 93 mil tienen entre 5 y 14 años
y 102 mil entre 15 y 17 años.
Distribución por sexo
En la distribución
por sexo, el porcentaje de hombres que trabaja es casi
el doble que el de las mujeres. La tasa de ocupación
de los hombres es 7,1 % y el de las mujeres alcanza sólo
a un 3,7 %.
Distribución geográfica
Al separarlos por áreas geográficas (ver
tabla o ver
gráfico) vemos que en las zonas rurales las tasas
de ocupación (8,3%) es mayor que en las urbanas (5,0%).
Esto se explica porque en la zona rural se concentra mayor
pobreza; a su vez existe el trabajo de temporada agrícola
donde participan todos los miembros de la familia, incluidos
los menores de 18 años. También influyen factores
culturales, como una mayor valoración de parte de los
padres del trabajo infanto adolescente, orientado a que sus
hijos obtengan un oficio desde joven.
Pero en términos absolutos, la mayor cantidad de niños
trabajadores se concentra en las ciudades.
Sector económico y grupo ocupacional
Los niños y adolescentes trabajan especialmente en
las ramas de comercio, agricultura y, en tercer lugar, en
servicios personales, comunales y sociales (ver
tabla). Estos sectores tienden a presentar una menor productividad,
baja tecnología y por tanto, remuneraciones deficientes.
Consecuentemente con los sectores económicos que concentran
el trabajo infantil y adolescente, se observa que los grupos
de ocupación más frecuentes son vendedores,
que incluye desde empleados de comercio estable hasta vendedores
ambulantes, callejeros o feriantes. Luego sigue el grupo de
agricultores, campesinos, pescadores; jornaleros, obreros
y finalmente, ayudantes en construcción, industria
o minería.
Horas trabajadas
La realidad de los datos señala que más de la
mitad de los niños menores de 15 años trabaja
menos de 14 horas a la semana, lo que permitiría evaluar
la situación como de menor gravedad. Especialmente
si se trata de algunas horas de apoyo a los padres, principalmente,
para los niños entre 12 y 14 años.
Persiste de todas formas, un 28,2% de los niños que
trabaja más de media jornada, e incluso algunos que
laboran 49 horas y más, a la semana, lo que es absolutamente
incompatible con la vida que le corresponde a un niño
entre
5 y 14 años.
Por su parte, los adolescentes de
15 a 17 años tienen jornadas más extensas
que los niños más pequeños, trabajando
en promedio 26,9 horas semanales. En general, el trabajo inferior
a media jornada (20 horas semanales o menos) no es limitante
para el desarrollo de estos adolescentes, es posible que contribuya
más bien al aprendizaje de un oficio o vocación
desde temprana edad.
Sin embargo, una actividad que demande más de media
jornada o incluso más de la jornada completa establecida
por ley (48 horas semanales) puede constituirse como razón
de abandono de estudios o dejarlos con escaso tiempo para
recreación y descanso, lo que les impide desarrollar
plenamente sus potencialidades intelectuales y humanas.
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Trabajo
inaceptable
El concepto de trabajo inaceptable tiene como objetivo identificar
los grupos de niños y adolescentes de mayor riesgo
en nuestro país y que se considerarán como sujetos
de las políticas de erradicación más
urgentes.
Estos corresponden a aquellos que en su participación
en actividades laborales, pueden resultar vulnerados en sus
derechos esenciales, como son: de educación, descanso,
recreación, e integridad física.
De esta manera, entenderemos trabajo inaceptable como:
- Todos los niños menores de 12 años que trabajan.
- A los niños entre 12 y 14 años que laboran
catorce horas o más a la semana y/o no estudian.
- A los adolescentes, entre 15 y 17 años, que trabajan
21 horas o más a la semana y no asisten a la escuela.
También, a los que superan las horas establecidas
en la jornada completa legal (49).
- A todos los niños y adolescentes que trabajan en
la calle o de noche.
En Chile 107
mil 676 niños y adolescentes de 5 a 17 años
realizan trabajo inaceptable y corresponden al 3,0% del
total de ese tramo de edad.
Edad y sexo
La mayor parte de quienes trabajan en actividades inaceptables
son hombres (ver
tabla o ver
gráfico). Adicionalmente, y como era de esperarse,
la tasa de trabajo inaceptable es mayor entre los adolescentes
que entre los niños.
Distribución geográfica
Aunque hay más niños y adolescentes en el área
urbana que en la rural, en esta última es más
frecuente que trabajen en actividades inaceptables. Esto se
podría explicar, en parte, porque allí se concentra
mayor pobreza. A su vez, existe el trabajo de temporada agrícola,
donde participan todos los miembros de la familia, incluidos
los menores de 18 años. También influyen factores
culturales, como una mayor valoración del trabajo infanto-
adolescente por parte de los padres, orientado a que sus hijos
aprendan un oficio desde jóvenes.
Características del
trabajo inaceptable
Tipos de trabajos desempeñados por niños y adolescentes.
Las ocupaciones más frecuentes de niños y adolescentes
que realizan trabajos inaceptables en las ciudades, son las
de vendedor, mesero y empaquetador de supermercado (ocupación
que se concentra en el grupo de 15 a 17 años). En segundo
lugar de frecuencia se ubican los niños que trabajan
ayudando a sus padres, cuidando autos (especialmente los más
pequeños) o en la construcción, como albañiles
o ayudantes de obreros más especializados, cargadores
u otras tareas similares.
En las zonas rurales, casi la totalidad de los casos se concentra
en el trabajo agropecuario, en ocupaciones como recolección,
siembra, venta de productos agrícolas y cuidado de
animales. Aparecen, asimismo, algunos casos de adolescentes
utilizando maquinaria pesada y operando balizas y tractores.
Trabajo Agrícola de Temporada. Las
encuestas realizadas en el mes de febrero permiten dar cuenta
del trabajo que los niños y adolescentes realizan en
sus vacaciones escolares que mayoritariamente se concentra
en el trabajo agrícola, coincidiendo en esa fecha con
el tiempo de recolección y cosecha.
El trabajo agrícola de temporada es desarrollado por
niños, en su mayoría hombres, de 5 a 14 años
(12 mil 678 niños/as, correspondientes al 70,5% de
los involucrados en trabajo de temporada).
Estos niños trabajan mayoritariamente ayudando a sus
padres durante media jornada o jornada completa, aunque un
pequeño porcentaje de ellos debe cumplir con agotadoras
jornadas que se extienden más allá de 49 horas
a la semana.
Los adolescentes que trabajan en la temporada agrícola
enfrentan condiciones aún más desfavorables.
Los hombres siguen siendo mayoría, aunque también
se encuentra un porcentaje significativo de mujeres (73,2%
versus 26.8%). Si bien su actividad está algo mejor
regulada (en su mayoría tienen contratos a plazo fijo
o acuerdos de palabra), casi un 60% de ellos debe enfrentar
largas jornadas de 49 horas o más.
Jornadas de trabajo
Tal como se ha definido, el trabajo que se considera inaceptable,
sitúa en límites más estrictos las horas
que pueden trabajar los niños que las que pueden trabajar
los adolescentes.
De esta manera, los resultados arrojan que el grupo de 5 a
14 años labora en promedio 18,5 horas semanales. En
cambio, los adolescentes en trabajo inaceptable lo hacen en
promedio 39,3 horas a la semana. Se trata de jornadas
laborales bastante largas jornadas laborales bastante
largas, si se considera que el máximo permitido es
de 48 horas semanales.
Trabajo en la calle
El 12,4% de los niños y adolescentes que realizan trabajo
inaceptable lo hace en la calle (ver
tabla o ver
gráfico). La mayoría de ellos son niños
de menos de 15 años, lo cual los pone en una especial
situación de riesgo. Si bien las cifras no son de gran
magnitud, la existencia de casos particulares debe constituir
una voz de alarma respecto de la necesidad de protección
e integración social de este grupo, expuesto a riesgos
sociales que amenazan su desarrollo.
Trabajo nocturno
De los niños de 5 a 14 años que realizan trabajos
inaceptables, el 16,0% (10.924) trabaja
de noche. También lo hace el 29,6% de los adolescentes
(11.719). El trabajo nocturno es considerado de alto riesgo
para este grupo, ya que se desarrolla en ambientes que pueden
ser perjudiciales para su salud y afectar su ciclo biológico,
impidiéndoles estudiar o socializar con la familia.
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Niños
y adolescentes que realizan quehaceres en el propio hogar
Esto incluye a todos los niños y adolescentes de 5
a 17 años, que declaran realizar trabajos domésticos
de diversa índole para su propio hogar, por un tiempo
superior a la media jornada (21 horas o más a la semana).
Los niños y adolescentes que permanecen en el hogar,
realizando labores domésticas, suman
en Chile 42.083, esto es un 1,2 % del total de niños
y adolescentes de 5 a 17 años. La gran mayoría
son mujeres (84,8%). De estas un 24,1% son madres adolescentes
solteras, o casadas o convivientes sin hijos.
Zona geográfica
Aquellos que se dedican a los quehaceres de su propio hogar
viven principalmente en zonas urbanas (76,6%), no obstante
este fenómeno tiene una mayor incidencia en las zonas
rurales: 2,5 % de niños y adolescentes que vive en
la zona rural se dedican a los quehaceres del propio hogar,
en contraste con el 1,3% de las urbanas.
Actividades
En las ciudades, los niños y niñas, se dedican
principalmente al cuidado de hermanos pequeños u otros
parientes, hacer aseo, ordenar, barrer y otras tareas similares.
La mayoría declara simplemente dedicarse a los “quehaceres
del hogar”. En las zonas rurales, en cambio, se observa
una mayor diferenciación por sexo: las niñas
realizan básicamente las mismas labores que en las
zonas urbanas, mientras que los niños declaran actividades
más relacionadas a labores agrícolas, principalmente
cuidar los animales o el huerto familiar.
Entre los adolescentes las tareas difieren más entre
los sexos. En la zona urbana, los hombres se consagran al
cuidado de hermanos y familiares; las mujeres a todas las
labores propias de la casa (lavar, cocinar, limpiar, cuidar
a los hermanos pequeños), y las madres a cuidar a sus
hijos. En la zona rural, los hombres están casi exclusivamente
dedicados a labores agrícolas familiares, mientras
que las mujeres y madres jóvenes realizan en general
todas las labores domésticas.
Horas destinadas a los quehaceres
del hogar
Los niños que se consideran en quehaceres del propio
hogar trabajan al menos 21
horas a la semana en labores domésticas, el equivalente
a media jornada laboral. Un 76,5% de ellos dedica 48 horas
o menos a los quehaceres, mientras que un 23,5%, trabaja más
que esa jornada.
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Consecuencias
Hogares y pobreza en el trabajo
infantil y adolescente
La pobreza es una de las causas tradicionalmente asociadas
al trabajo infantil. Para el caso chileno, esta tendencia
se confirma. La pertenencia a hogares de estratos bajos, medios
bajos y medios, muestra una proporción
mayor de trabajo inaceptable y quehaceres del hogar que
los restantes estratos. Mientras mayor es el nivel de pobreza
del hogar, más probable es que niños y adolescentes
realicen trabajo inaceptable o quehaceres del hogar por 21
horas o más a la semana.
Si bien la pobreza en Chile se ha reducido de un 33,3% de
los hogares en la década de los 80, a un 16,6% en el
2000, persiste una distribución desigual: donde el
20% de los hogares de mayores ingresos percibe el 55% del
total nacional.
Lo anterior tiene una fuerte repercusión, ya que para
muchas familias el trabajo infantil y adolescente se convierte
en una “buena alternativa” para conseguir mayores
ingresos inmediatos que permitan cumplir con los patrones
sociales de consumo y alcanzar niveles aceptables de vida.
Esto aún con el sacrificio del bienestar futuro que
obtendrían con una mayor educación de los hijos.
Determinantes de la composición
del hogar en el trabajo infantil y adolescente
Como el propio trabajo infantil la ausencia de alguno de los
padres en el hogar es indicativa de problemas sociales y económicos.
Habitualmente, el abandono de los jefes de hogar hombres,
no sólo a sus esposas o convivientes, sino de toda
obligación de entregar sustento, cuidado y cariño
a los hijos, es otra causa para que los hijos trabajen a temprana
edad.
Tal vez, en los estratos de mayores ingresos la separación
de los cónyuges no implique el abandono de estas responsabilidades,
pero en los sectores de menores ingresos la mayor parte de
las veces, la separación equivale a la desaparición
o abandono del jefe de hogar.
El desafío
de la educación
Educación de los jefes de hogar con trabajo
infantil y adolescente. De acuerdo a la encuesta,
más de la mitad de los niños y adolescentes
que realizan trabajos inaceptables o quehaceres domésticos,
pertenecen a hogares en los cuales el jefe de hogar no terminó
la enseñanza media.
Al contrario, donde no hay niños y adolescentes que
realicen tales actividades, éstos tienen mayores niveles
de estudio.
Educación de los niños y adolescentes
que hacen trabajo inaceptable y quehaceres del propio hogar.
Los niños y adolescentes que trabajan en actividades
inaceptables, así como los dedicados a quehaceres del
propio hogar, restan parte de su tiempo y energía a
la educación.
En algunos casos, dejan de asistir a clases, con el consiguiente
retraso en sus estudios. En otras ocasiones, el cansancio
no les permite asimilar los conocimientos y desertan del sistema
escolar.
Los niños y adolescentes que realizan quehaceres del
hogar son los que presentan mayores problemas
de abandono escolar, ya que un 33, 2% (13.697 niños
y adolescentes) se margina del sistema educacional.
Una parte importante de ellos, ya ha dejado de asistir a la
escuela y, de los que aún acuden, muchos faltan regularmente
a clases o no están en el grado que corresponde.
Causas de los problemas de asistencia escolar.
En el caso de los niños y adolescentes que trabajan
en condiciones inaceptables y de quienes realizan quehaceres
del hogar, las razones por las cuales no asisten a la escuela
son claramente diferenciables por sexos.
Mientras en el caso de los hombres las razones son principalmente
económicas (41,1%) y de problemas de conducta o aprendizaje
(47,0%), entre las mujeres las causas se refieren más
bien al embarazo y la maternidad, y en segundo lugar a trabajar
o buscar trabajo.
Y todos querían ser profesionales…
A un 71,6% de los niños y adolescentes encuestados
les gustaría ser profesionales universitarios.
No existen grandes diferencias entre los deseos de estudiar
del grupo que se desempeña en trabajos inaceptables,
el de mujeres que realizan actividades en el propio hogar
por 21 horas o más, y el de los que no trabajan.
Las aspiraciones de los niños y adolescentes no se
relacionan con su propia realidad; lamentablemente, la opción
de la educación técnica tampoco aparece como
interesante, ya que sólo menos de un 20% de ellos la
ve como alternativa.
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